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vectorial 10 08 de Junio de 2026

Aprender a vivir: Mi pequeño homenaje a Edgar Morin y la educación del presente.

Hace unas semanas me llegaba la noticia de que Edgar Morin había fallecido (filósofo y sociólogo, uno de los grandes pensadores de la educación).

Quizás no te suene su nombre.

Lo conocí en mi etapa universitaria, cuando cursaba educación social, fue uno de los autores que estudiamos con Los siete saberes necesarios para la educación del futuro,  un texto publicado por la UNESCO enfocado en reformar los modelos educativos globales.

 

Este hecho me hizo recordar mi formación universitaria, la etapa vital en la que me encontraba en aquel momento, las conversaciones reflexivas con compañeros y compañeras de carrera y lo que su teoría me aportó, en la visión de la labor actual que desarrollo como profesional de la intervención socioeducativa.

 

Edgar Morin dedicó gran parte de su vida a reflexionar sobre cómo hemos de transformar la educación. Él decía que la educación del futuro ha de servir, ante todo, para aprender a vivir, a manejar la incertidumbre y comprendernos los unos a los otros. Esto que quizás suena muy teórico, es mi ámbito, la educación para la vida. 

 

Así que no quería dejar pasar los días sin hacerle un pequeño homenaje, compartiendo brevemente, esos sietes saberes, que allá por el año 99, Edgar Morin, consideraba fundamentales para la educación del futuro, tal vez ya, la educación del presente.

 

1.- La educación ha de enseñarnos a ser autocríticos, nadie tiene la verdad absoluta, nos enamoramos de nuestras propias ideas y nos cuesta ver nuestros errores.

 

2.- Las asignaturas nos enseñan el conocimiento en cajones separados. Hemos de aprender a ver el contexto completo.

 

3.- Olvidamos qué significa ser humanos, significa ser seres culturales, racionales y emocionales. La escuela ha de recordarnos que somos diferentes, pero compartimos la misma esencia humana y el mismo planeta.

 

4.- Lo que pasa en una punta del mundo afecta a la otra en segundos (crisis, pandemia, tecnología). El destino de la humanidad es uno solo.

 

5.- Afrontar las incertidumbres. 

El siglo XX nos enseñó que la ciencia no puede predecirlo todo. Aprender a vivir en la incertidumbre significa dejar de buscar certezas absolutas y aprender a navegar. “El conocimiento es un océano de incertidumbre en el que navegamos encontrando algunos archipiélagos de certezas”.

 

6.- Enseñar la comprensión.

Para comprender a los demás, hemos de conocernos y aceptarnos, identificando los prejuicios, miedos y errores (aprendizajes) propios. De esta forma, comprendes al otro por qué piensa o actúa de esa manera. Comprender no es dar la razón ni cambiar tus valores; es decir, te comprendo, te respeto, pero no comparto tu punto de vista.

 

7.-Morin dice que el individuo, la sociedad y la especie humana han de vivir en armonía.

La educación del futuro ha de formar ciudadanos que cuiden de sí mismos, de su comunidad y del planeta de forma responsable y democrática.

No se puede cuidar del mundo si uno no sabe cuidarse a sí mismo. 

El autocuidado (físico, emocional y mental) es la base para evitar la degradación del ser humano.

 

En conclusión, según Morin la educación del futuro deja de ser solo una mirada hacia fuera y se convierte en un equilibrio, primero hacia dentro para luego ir hacia el exterior.

 

“Cuidar la parte (uno mismo) es cuidar el todo (el mundo)”.

 

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