Cada vez, valoro más, la capacidad de Acompañarme, sin delegar en otras personas, la responsabilidad de cubrir mis necesidades o de sostener procesos que me corresponde.
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Depositar estas expectativas en los demás, no solo genera una carga imposible de asumir, sino que, además, no favorece el crecimiento personal, ni colectivo.
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El autocuidado, el autodescubrimiento y la autoresponsabilidad implican dejar de buscar afecto o la presencia del otro, desde la carencia, para situarse en un lugar de mayor autonomÃa emocional.
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Cuidarse, respetarse y estar disponible para uno mismo, permite establecer vÃnculos más libres y saludables, donde el encuentro con el otro, se produce desde la elección.
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Esta teorÃa la manejamos mentalmente, ahora, nos toca llevar a la práctica.
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Como plantea Eckhart Tolle: "las relaciones no están para hacernos felices, sino para hacernos conscientes".
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La mente condicionada, como no, se hace presente, interpreta, juzga, critica, se burla, etiquetando el autocuidado como egoÃsmo o individualismo.
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Desde una mirada educativa consciente, se hace necesario, reconocer estos automatismos mentales, observarlos, sin identificarnos con ellos.
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El bienestar personal no se opone al bienestar colectivo. Cuanto mayor es la comprensión y el cuidado hacia uno, mayor es la capacidad de empatÃa, respeto y amabilidad hacia los demás.
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En este sentido, el autocuidado deja de entenderse como una práctica individualista y se configura como un elemento clave de la responsabilidad social.
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Las acciones individuales tienen un impacto directo en el entorno. El cuidado fÃsico, emocional y mental, puede convertirse en un modelo inspirador para otras personas, favoreciendo procesos de concienciación y promoción del bienestar.
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Como seres sociales interconectados, los cambios personales influyen en los contextos relacionales inmediatos y pueden extenderse, progresivamente, al tejido comunitario.
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Atender las propias necesidades, permite vincularse desde un lugar más sano. Invertir en uno mismo, amplÃa la capacidad creativa y la disponibilidad para contribuir a proyectos colectivos, de voluntariado o a la sociedad en general.
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Por todo ello, el autocuidado no es un acto egoÃsta, sino una práctica Esencial, para contribuir de manera consciente y positiva, al bienestar social y comunitario.
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